Friday, October 16, 2015

Caminante de media noche

El simple hecho de no poder esconder lo que siento,
el simple llamado de tu voz en la oscuridad obscena de la noche,
el llamado desesperado de una alma desesperada,
la agonía de un alma perdida y una sombra en pena,
es el rabillo del ojo capturando la esencia.

Toda noche, toda niebla, toda nube y toda lluvia,
toda cosa podrida que impregna mi nariz,
todo humo rancio y olor a encierro que mancha mis ropas,
toda escaza esperanza que contamina mi ser.

Sollozos, gritos, quejidos, gemidos
mal trechos rasguños de dedos partidos,
pobre la fuente de todo sufrimiento
que reserve alma porque es largo el castigo,
la noche es larga, la docena eterna,
el frio baja y no sosiega.

que calma caminar por las penumbras
que calma respirar a estas horas
que calma recorrer estos senderos
con esos ojos enormes fisgoneando al caminante
errante de pasos firmes, pero más que todo errante

Wednesday, May 21, 2014

La canción fúnebre

Cuerpo profano y espacio indisoluble,
alma marchita y voz cansina,
paso aletargado y manos temblorosas,
canción del alma, calma imperiosa

corazón arrebatado y tiempo enajenado,
conceptos vagos y lenguas afiladas,
rumores como zumbidos, 
silbidos y latidos

Llantos amargos que cierran gargantas,
sudores fríos que corrompen el alma
y el espíritu que no calla
si deja yacer en su lecho la calma

Pobres y errantes sollozos
que no encuentran consuelo entre nosotros,
más vale desgarrar lo que le sirva
para olvidar todo aquello que la consigna

y que sea pecado si quiera nombrarla
y que sea morboso tan solo recordarla,
que la justicia impune lo deje
para no reconstruir la escena que hoy la somete

que nadie sepa nunca lo que le ha ocurrido
que su piel tan virgen no toque ni un cuchillo
que siga durmiendo así bella y tranquila
y que nada la perturbe de su sueño ladino

culpa suya engatusar a un desconocido
culpa nuestra creer que había crecido
culpa del mundo por crear a ese villano
y que impotencia que aquel ser humano
se convirtiera en cerdo, maldito y macabro

en el momento en que encima le puso su mano
sesgó su inocencia, como un vil mercenario
ahora camina a su casa,
tal vez encienda una fogata y se caliente la cara
tal vez lave sus heridas y directo a la cama
con la conciencia limpia de una realidad alterada
mientas nosotros tendremos que ocultar
en un baúl muy fino a la joven princesa helada